¡Llévame cerca! Por qué y cómo llevar a su bebé

por Susanne Lenk, http://www.mowgli.es

Llevar al bebé encima es una antigua manera de las mujeres para cuidar a sus hijos y a la vez seguir trabajando en el campo o dentro de la casa. Esta tradición se ha ido perdiendo por la industrialización. Primero porque las mujeres ya no tienen tanta necesidad de trabajar físicamente y al mismo tiempo es el cochecito que ahora domina como medio de transporte para pasear a los bebés. Ahora el deseo de cargar con el bebé está despertando de nuevo porque los padres han redescubierto las ventajas de una crianza natural. Además los últimos conocimientos sobre las necesidades de un bebé recién nacido nos demuestran que el bebé también aprovecha mucho del hecho de ser llevado.

Entre los animales mamíferos existen tres tipos:

  • Los nidícolas – los cachorros recién nacidos son indefensos y débiles y requieren de un nido para su protección; por ejemplo los gatos.
  • Los nidífugos – los recién nacidos pueden seguir la protección de la madre por fuerza propia enseguida después del nacimiento; por ejemplo los caballos
  • Primates llevadores – los cachorros pequeños son llevados hasta que hayan madurado lo suficiente para seguir a la madre por fuerza propia; por ejemplo los monos

Respecto a su biología de comportamiento el bebé humano se parece mucho a un mono pequeño. Por evolución hemos perdido el pelaje y entonces el niño ha perdido la capacidad de agarrarse pero su instinto y los reflejos primitivos casi son los mismos cómo hace 10 000 años. Entonces sabemos porque el bebé empieza a llorar en cuanto le tumbamos en la cuna: para él es una situación de peligro estar separado de sus protectores – los padres.

Existen diferentes maneras desde las más tradicionales a las más modernas para llevar al bebé encima. Aunque para su bienestar debemos seguir ciertas reglas, al bebé poco le importa cómo lo hacemos. Lo importante es que con nuestra cercanía le demos toda la seguridad que él espera de nosotros.

Llevar el bebé encima tiene muchas ventajas para el niño y los padres:

  • Bienestar: El bebé está diseñado para ser llevado. Por su instinto busca la protección y el calor en la cercanía del portador.
  • Desarrollo físico: llevar el bebé en una posición adecuada facilita que sus caderas y espalda se desarrollen correctamente. Se puede usar como tratamiento adicional en formas de displasia de la cadera.
  • Estimulación temprana: el contacto sobre la piel y el balanceo son estímulos básicos para el desarrollo del bebé, además tiene la posibilidad de descubrir su alrededor con los ojos, el oído y el olfato.
  • Seguridad: el niño no está solo y corre menos riesgo de un accidente por falta de vigilancia.
  • Menos carga y más tiempo libre: los bebés suelen estar más contentos y lloran menos. Los padres pueden acabar las tareas en casa así como hacer cosas en el pueblo/la cuidad mientras el bebé está durmiendo en el portabebés.
  • Más libertad de movimiento: Dónde un cochecito no llega sí lo hace un portabebés; escaleras, aceras estrechas, autobuses, metro o caminos de tierra se pueden usar sin problema.
  • Cuidar la espalda: sobre todo las madres aguantan el peso del niño mucho rato en brazos o encima de la cadera durante el día. Con un portabebés es posible distribuir el peso mejor y descansar los brazos. Hasta incluso es posible amamantar cómodamente al bebé.

Las madres así como los padres pueden disfrutar de llevar al bebé y da igual si ellos deciden usar el portabebés solamente en casa o si desean salir a la calle con él. No existe ningún límite de tiempo diario ‐ cuanto más mejor si el bebé y los padres están a gusto.

Cómo hacerlo correctamente:
Cuanto más pequeño es el bebé más atención tenemos que prestar al buen ajuste del portabebés. La posición correcta para un bebé recién nacido puede estar tumbado en posición cuna o erguido en una posición parecida a sentado. Además es imprescindible tener suficiente soporte para su cabecita. Siempre es importante que el cuerpo del niño vaya bien apretado contra el cuerpo del portador. Las piernas deben estar abiertas para coger el portador y las rodillas están a un nivel más alto que el culito mientras las ante piernas cuelgan libres abajo. Con un portabebés adecuado se pueden llevar desde bebés recién nacidos hasta niños mayores (4 – 5 años).

Foto 1:
La foto demuestra muy bien que el bebé por su historia genealógica está diseñado para ser llevado encima de la cadera de la madre y como se adapta: se agarra con manos y pies (reflejos de prensión palmar y plantar), hace fuerza con los brazos y las piernas para ayudar a aguantarse y está quieto y tranquilo.

Foto 2:
No es necesariamente la posición en la cadera ni el fular que previene que el bebé esté colocado correctamente. Pero esta imagen visualiza cómo deberíamos llevar a los niños. Si el niño se durmiera sería posible subir el fular para apoyar la cabecita.

Se puede llevar al bebé delante (erguido o tumbado), encima de la cadera (erguido) y sobre la espalda (erguido o tumbado). No es recomendable llevar el niño con la cara hacia delante porque no es posible conseguir una posición adecuada y tampoco permite al niño descansar.

Los diferentes tipos de portabebés en el mercado:

  • Los fulares; una simple tela larga de aprox. 4,5 m, es el portabebés que mejor se adapta al bebé y al portador y que más posibilidades ofrece, pero para colocarlo correctamente se necesita una cierta practica.
  • Las bandoleras; una simple tela cerrada con un par de anillos, se adapta perfectamente y resulta más fácil de ajustar que un fular pero después es un solo hombro que lleva la carga del niño
  • Los mei tais; portabebés tradicional asiático, consisten en una tela rectangular con 4 tiras, se amoldan lo suficiente al bebé, fáciles de colocar.
  • Las mochilas portabebés; solo algunas tienen una forma ergonómica adaptada al bebé, muy fáciles de colocar mediante cierres de presión o velcro.
  • Los bolsillos (pouch); lazo de una tela, poca posibilidad de ajustar, solo un hombro lleva la carga del niño.

Antes de elegir un portabebés es mejor probarlo y valorarlo:

  • Lleva un manual de instrucciones que explica la colocación correcta y la edad apropiada.
  • Se puede ajustar individualmente al bebé y al portador. La prueba: cuando el portador se inclina hacia delante el niño no se aleja del él.
  • Dispone de un soporte para la cabeza y un puente ancho entre las piernas del bebé, que llega de una rodilla a la otra (ni más ni menos).
  • Facilita una posición correcta: El tronco del niño está erguido y no se inclina hacia un lado mientras su espalda debe estar curvada.
  • Las piernecitas no cuelgan hacia abajo ni las rodillas se tocan, sino que abrazan al portador y las rodillas están a nivel del ombligo del bebé.
  • Cómodo para el portador, tiras suficientes anchas, que no aprieten el cuello y repartan bien el peso.

Autora:
Susanne Lenk, fisiotrapeuta especializada en tratamientos neurológicos, pulmonares y de niños. Instructora de portabebés, fundadora de la escuela ‘Llévame cerca’ – Enseñanza del uso correcto de fulares y portabebés en Girona y responsable de la página web http://www.mowgli.es – Ideas naturales para bebés y padres.
http://www.mowgli.es
info@mowgli.es

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