Hormonales e instintivas: mujeres de parto, por Montse M.

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Artículo de Montse M., desde el blog Asistencia Psicológica. Léelo en su enlace original haciendo clic aquí.

Una de las cosas que más me fascinan del ser humano es el maravilloso sistema de engranaje hormonal del que disponemos, que controla, dirige, desencadena y crea muchísimas de nuestras conductas, pensamientos y respuestas fisiológicas.

Nuestro cerebro responde a estímulos de forma automática, disponemos de un auténtico sistema de lujo de navegación de abordo, pero no todo es darle al “on” y disfrutar del paisaje. Tenemos capacidades no instintivas, racionales, podemos modificar respuestas y los estímulos externos e internos pueden alterar lo que viene de serie natural, se nos ha dado también  un volante de dirección, que por otro lado, hace la vida mucho más entretenida, ¿no creéis?

Durante el embarazo ya se dan cambios hormonales importantes que afectan de manera sustancial el comportamiento y el organismo de la mujer, como la gonadotropina coriónica humana que se da exclusivamente en el estado de gravidez, y es la responsable de esas nauseas habituales en muchas mujeres, el estrógeno, la progesterona tan importante en la relajación uterina entre otras funciones, y el lactógeno de la placenta, la tiroxina, la calcitonina, la relaxina, la insulina…

No solo el embarazo sino  el ciclo sexual de la mujer al completo es una auténtica revolución hormonal,  pero el tema que hoy trato es el momento del parto, y es posiblemente el momento de inflexión más instintivo y animal que experimenta una mujer y se lo debemos a nuestro cerebro primitivo  y a las hormonas.

Las hormonas en el proceso del parto tienen un papel esencial y  se van a desencadenar en respuesta a factores no solo internos (del proceso más fisiológico del parto) sino que serán respuesta también de  factores cognitivos y factores externos. La forma en la que se produzca el parto es pues dependiente de:

  • La propia naturaleza fisiológica del nacimiento
  • Los pensamientos, conocimientos y creencias que se tengan sobre el proceso en sí
  • El ambiente donde se produzca y cómo se perciba éste

Cuando un parto se produce de forma natural (es decir, sin intervención alguna de químicos inductores) los dos protagonistas, bebe y madre ponen en marcha de forma automática procesos fisiológicos innatos que se van modificando dependiendo de la etapa en la que se encuentren pero a pesar de que esta puesta en marcha es innata, también es vulnerable al ambiente y a la percepción psicológica del entorno, y manteniendo esta visión global del proceso, debemos poner especial atención en estos aspectos.

Es lógico pues,  pensar que si se respeta el proceso,  se conseguirá mejorar la salud integral de bebe y madre, por que la naturaleza lo predispone y que si se actúa y modifica sin una causa sensata y justificada, se actuará de forma inconsciente sobre los procesos innatos, aumentando o inhibiendo la respuesta hormonal necesaria para el nacimiento, aumentando por tanto la probabilidad de intervenciones y de transformar un hecho natural y saludable en parto con problemas y un post parto no exento de ellos.

Las hormonas son listas y no observamos con detalle  sus consecuencias, veamos un poco quiénes son estas compañeras de parto y cómo funcionan.No pretende ser este texto, ni lo conseguiría ser por otro lado, una maestría en cuestiones biológicas, y he de comentar que me dejo en el tintero muchas más hormonas no menos importantes que participan de forma global y específica en el trabajo del parto, pero aquí me centraré en las que a mi parecer tienen una gran importancia en relación con los aspectos psicológicos y es importante que una mujer ( como suyo que es el cuerpo) conozca que la recorren, a ella y al bebe, cómo funcionan y por qué lo hacen.

El parto puede dividirse en tres fases a groso modo, que serían la dilatación, el expulsivo o nacimiento y el alumbramiento de la placenta y desde el primer momento, las hormonas que dirigen el barco a buen puerto si se respeta el proceso y se atiende a las necesidades holísticas de la mujer son tres básicamente:

  • La oxitocina producida por la glándula pituitaria y empaquetada por la hipófisis es la responsable de las contracciones uterinas que ayudarán a borrar el cuello uterino, a dilatar y en el expulsivo, momento en el cual la oxitocina llega al plasma sanguíneo, pero no solo eso, la oxitocina es la diosa del amor, la hormona a la que la humanidad le debemos el vínculo maternal y paternal, a la que le debemos el amor y el placer ( si, también el sexual), el altruismo y la conducta prosocial, es la reina de las hormonas, que favorece la producción del calostro y de la leche materna, nos da comida, refugio, placer seguridad y amor…y es natural!!deberíamos darle mucha más publicidad a esta señora sustancia nuestra. Es por tanto una hormona no solo importante desde el punto de vista biológico sino también psicológico y social, y va a producirse en función de factores externos e internos, teniendo mucha repercusión futura. Es una hormona habitual de las salas de dilatación y parto producida de forma sintética y administrada por vía intravenosa para “acelerar” el parto, inducirlo, reanimarlo…su administración tiene evidentes consecuencias en el resto de hormonas y respuestas fisiolóigicas y psicológicas.
  • Las endorfinas son segregadas por la glándula pituitaria también, son los anestésicos naturales más potentes de los que dispone el ser humano, compartiendo receptores cerebrales con la sustancias sintéticas como la morfina. Esta hormona es la responsable de paliar el dolor y aparece en situaciones estresantes. Si el parto es natural, esta hormona es la encargada de producir alteraciones en la consciencia de la madre, una sensación en la mujer de no estar en la realidad, o permanecer en el llamado “plantea parto”. Esta hormona produce dependencia, si, así tal cual, facilita la liberación de otra hormona importante para la lactancia ( la prolactina) y dadas sus cualidades “adictivas” tiene un papel importante en la creación del vínculo durante la lactancia, otorgando momentos de placer y dependencia mutua.
  • La adrenalina secretadas por las glándulas suprarrenales son hormonas encargadas de la activación o arousal ante situaciones de importancia vital, peligrosas o estresantes.Parto primitivophoto © 2007 Hector Garcia | more info (via: Wylio)
    Durante la fase del expulsivo, existen picos importantes de esta hormona, lo que va a permitir que la mujer esté alerta, no desvanezca y tenga la energía suficiente para afrontar un esfuerzo importante. Hasta aquí todo perfecto, pero si está hormona se dispara es decir, la mujer percibe que la situación es “demasiado amenazante” tendrá un efecto no deseado, y es que el conjunto de hormonas se autorregulan en un engranaje armonioso, si aumenta mucho la adrenalina, el cerebro avisará de que existiendo “un peligro” inminente no se puede dar a luz (el cerebro instintivo tiene el control y garantiza la supervivencia, una respuesta primitiva ante depredadores o situaciones que atentaban contra la vida), si sube mucho la adrenalina baja mucho la endorfina y se suspende la oxitocina, y se puede congelar el proceso natural del parto, es imprescindible una percepción de seguridad en el entorno para que el parto se lleve a cabo y la relajación de la madre, pone de nuevo en funcionamiento el sistema hormonal adecuado.

El parto es un momento muy “animal” e irracional, es NATURAL, pero a su vez es muy sensible a alteraciones, por que el cerebro instintivo actuá por impulsos desencadenados de forma automática que responden a las exigencias de estímulos internos y externos. Actuar sobre estos estímulos sería hoy en día una de las formas de prevención de problemas durante el parto muy eficaz, cada vez se van logrando avances en este sentido escuchando las demandas de las mujeres y mediante el estudio y respeto del proceso del parto, pero en algunas ocasiones, los protocolos médicos ponen en riesgo este proceso natural y aumentan las probabilidades de intervención y problemas patológicos que podrían evitarse. En muchas ocasiones se crea una sensación de indefensión hacia factores externos y una pérdida de control situacional que conlleva a una pérdida de control personal. Desde el plano de la psicología perinatal, puede ayudarse a la mujer a conocer estos procesos y dotarla de herramientas psicológicas muy útiles para el momento del parto, en sus percepciones y control personal, por que ellas tiene el verdadero poder, ellas pueden, saben y deben dar a la luz.

Montse M.

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