Cortar el cordón umbilical dos minutos más tarde disminuye la anemia infantil

Reproducimos aquí esta noticia aparecida en el diario El Mundo el 20/06/2006.

Una medida tan simple como retrasar dos minutos el corte del cordón umbilical una vez que el cuerpo del bebé está fuera de la madre podría mejorar la calidad de vida de muchos niños, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Un estudio muestra que la espera de esos segundos aumenta el nivel de hierro durante los primeros seis meses de vida.

¿En qué momento hay que cortar la conexión que ha permitido al feto alimentarse y vivir durante nueve meses una vez que se produce el parto? Esta pregunta permanece en el aire a pesar de las numerosas investigaciones que se han realizado desde comienzos del siglo XX en busca de una respuesta.

La preocupación por el aumento en la tasa de icteria neonatal o por el número de hemorragias en la madre ha conducido a los médicos a separar lo más pronto posible al bebé de la parturienta una vez se encuentra fuera del útero. Sin embargo, no existe ningún registro que constante un aumento de estos trastornos relacionados con el retraso en el corte del cordón umbilical. Además, en los últimos cincuenta años algunos estudios han mostrado un efecto positivo de retraso sobre la disminución de la anemia infantil. El problema es que estos trabajos han sido realizados con pocos participantes y se han prolongado durante poco tiempo.

Un equipo formado por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública de México y de la Universidad de California de EEUU han desarrollado un estudio con 358 embarazadas y sus recién nacidos para evaluar el efecto a lo largo de seis meses de cortar el cordón umbilical dos minutos después del nacimiento. Los resultados, publicados en la revista ‘The Lancet’, han dado la razón a aquellos que abogaban por esperar un poco antes de separar definitivamente al bebé de la madre.

Los investigadores excluyeron a aquellas embarazadas con algún problema de salud que pudiera alterar el resultado del análisis y a los recién nacidos con un peso inferior a 2.500 gramos. Para aplicar la técnica se colocó al bebé, una vez en el exterior, al mismo nivel del útero de la madre hasta que el cordón fue cortado. Los recién nacidos fueron divididos en dos grupos: en uno se cortó el cordón a los 10 segundos y en otro, a los dos minutos.

Se tomaron muestras de la sangre de todos los bebés entre las cuatro y ocho horas después del nacimiento y a los seis meses. También se hicieron análisis a la madre y un seguimiento a ambos durante el primer semestre.

Menos anemia y ninguna complicación

A los seis meses, los bebés a los que se les cortó el cordón dos minutos después de nacer tenían unos niveles más altos de hierro, ferritina y volumen corpuscular medio (dos indicadores de la cantidad de hierro) que aquellos que fueron separados antes de la vía materna. Además, un mayor número de estos últimos presentaba deficiencia de hierro y anemia.

Los autores del trabajo observaron también que los niños que más se beneficiaron de esta medida fueron aquellos cuyas madres tenían unos niveles bajos de ferritina, los que pesaron al nacer entre 2.500 y 3.000 gramos (en comparación con los que pesaron más de 3.000 gramos) y los que seguían recibiendo lactancia materna a los seis meses de vida.

En el estudio, no se observó que el retrasar el corte del cordón umbilical se asociara con más problemas de icteria o con un número mayor de hemorragias en las madres.

Dado el gran beneficio de esta técnica, fácil y barata, los investigadores aconsejan su empleo y para aquellos centros más humildes que carezcan de un reloj en su paritorio ofrecen la solución de esperar a realizar el corte hasta que finalice el latido del cordón o se produzca la separación de la placenta.

En un editorial, publicado por la misma revista, Judith Mercer y Debra Erickson-Owens de la Universidad de Rhode Island College, en Kingston (EEUU), alaban el trabajo realizado por estos investigadores. Según las editorialistas, los resultados del estudio “sugieren que podría estar indicada una modificación en el programa del tercer trimestre de embarazo para los países en vías de desarrollo, en los que la anemia en la infancia es con frecuencia endémica”.

“Este excelente estudio de Chaparro y colaboradores, el mayor realizado hasta la fecha sobre el retraso en el corte del cordón umbilical con un largo seguimiento [tras el parto], añade una importante evidencia en favor de esta técnica en el momento del nacimiento de niños a término”, concluyen.

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