Infancia, educación emocional y límites, por Elena Mayorga

28 abril, 2011
Infancia, educación emocional y límites.

Artículo de Elena Mayorga, encontrado en la revista Mente Libre. Enlace original aquí.

Los bebés uterinos sólo saben vivir, pues es lo único que han conocido desde su concepción, dentro del espacio acogedor y envolvente del seno materno: un medio acuático sonoro y oloroso, en el que fluyen durante nueve meses rodeados de líquido amniótico y en el que las paredes uterinas marcan los límites físicos de su Universo. Nacemos, pues, con la necesidad imprescindible (para que no se derrumbe nuestro mundo emocional, físico y psíquico) de seguir notando, oliendo, oyendo y sintiendo la presencia física continua de nuestra madre durante algunos meses y años. Necesidad que perdurará hasta el momento en el que hayamos realizado la transición completa a la vida aérea y terrestre. Una vez adaptados a nuestro nuevo medio ambiente, poco a poco podremos ir alejándonos físicamente de nuestra madre con seguridad, sintiéndonos bien con nosotros mismos y sin afectarnos la distancia. Cada persona tiene su propio ritmo de aclimatación, sus circunstancias personales marcarán el tiempo y la forma de realizarla.

Al igual que en lo físico, el niño, comenzó a construir su vida emocional desde su etapa uterina. Con el proceder de su madre y sus reacciones ante los acontecimientos del día a día, el niño fue desarrollando estrategias de supervivencia y patrones de comportamiento. Estos, en muchos casos, no siempre son positivos, madres que han sufrido estrés durante el embarazo tienen hijos más nerviosos y más susceptibles de sufrir ansiedad que madres cuyos hijos vivieron una etapa uterina más pausada y alegre. Lee el resto de esta entrada »

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Cómo manejar las rabietas: Entrevista con Ramón Soler, psicólogo

12 abril, 2011

Enlace a la entrevista realizada por Vivian del Blog Nace una Mamá al psicólogo Ramón Soler.

  • “¿Por qué se producen las rabietas en los niños pequeños?

Hasta los dos años, aproximadamente, el bebé tiene una conexión total con la madre, siente a través de ella y vive como si ambos formaran parte de una única entidad (madre/bebé). Alrededor de los dos años de vida, el niño empieza a reconocerse como un ser independiente, separado de su madre. Empieza a darse cuenta de que su cuerpo es distinto del de su madre, aparece la palabra “yo”, ya ha aprendido a reconocerse frente al espejo e, incluso, puede desear algo distinto de lo que desea su madre.

A partir de ese momento, pueden darse situaciones en las que los deseos del niño no coincidan con los de sus padres. Cuando el niño quiere hacer algo, pero sus padres tienen otros planes, siente una lógica frustración. También nos sucede a los adultos cuando queremos hacer algo y no podemos. La diferencia es que nosotros tenemos medios para descargar o comunicar esa frustración, pero la mayoría de las veces, los niños sólo tienen la rabieta como medio de comunicarse.

Si nos ponemos en la piel del niño, debe ser tremendo desear hacer algo con todas tus fuerzas, tal y como sienten los niños, no poder hacerlo, no poder explicar lo que queremos y, encima, que nos impongan algo distinto sin darnos ninguna explicación. Así, cualquiera tendría una rabieta.”

Leer toda la entrevista haciendo clic aquí.


El sistema educativo es anacrónico

4 abril, 2011

Enlace al video y transcripción de la entrevista de Eduard Punset con Ken Robinson, experto en desarrollo de la creatividad el 17/01/2011, desde el Blog de Monitos y Risas.

Eduardo Punset:

Hace muchos años leí algo tuyo que me fascinó, porque pensé que nadie había dicho antes algo tan sencillo y tan cierto. Dijiste que elevar los estándares de educación no sirve de nada si los estándares en cuestión no son válidos o son incorrectos. Y desde entonces, he intentado leer todo lo que has escrito, como Out of Our Minds, por ejemplo. ¿Podrías explicarles a los teleespectadores tu punto de vista?

Ken Robinson:

Mi experiencia es que la mayor parte de nuestros sistemas educativos están desfasados. Son anacrónicos. Se crearon en el pasado, en una época distinta, para responder a retos diferentes. Con el tiempo, se han vuelto cada vez más limitados. En todas partes del mundo hay intentos de reformar la educación, y uno de los grandes mantras es que hay que elevar los estándares. Y me hace gracia, porque ¡por supuesto que deberíamos mejorarlos siempre! ¡pero no sirve de nada aumentarlos si están equivocados! Por ejemplo, en la mayoría de sistemas, se insiste mucho en elevar los estándares de matemáticas y de lengua, que por supuesto son muy importantes, ¡pero no son lo único que cuenta en la educación! Las disciplinas artísticas cuentan, las humanidades cuentan, la educación física también…

Leer toda la transcripción y ver el vídeo haciendo clic aquí.


El placer de la lactancia prolongada

30 agosto, 2010

Texto publicado originalmente en El Parto es Nuestro:

Por I.O.
Desde luego que no fue algo planeado. A mis hijos mayores apenas les amamanté unos cuantos meses, menos de un año. Por aquel entonces yo ya pertenecía a Via Láctea, un grupo de apoyo a la lactancia y conocía a unas cuantas madres que habían amamantado uno o dos años. En ese grupo escuché que una madre conocida seguía amamantando a su hija de cuatro años y recuerdo que pensé para mis adentros “¡qué barbaridad, esa se ha pasado!”. Así que cuando tuve a mi tercer hijo, una niña, calculé que estaría bien llegar al año, pero ni siquiera me lo planteé como objetivo. Si algo tenía claro era que la lactancia esa tercera vez no se iba a convertir en un sacrificio ni en un esfuerzo titánico. Todavía recordaba nítidamente la sensación de alivio que había experimentado con el destete de mis hijos. Esos meses en los que tras reincorporarme al trabajo en el hospital y a las guardias de 24horas varias veces al día me tenía que encerrar en algún cuartito a extraerme la leche con un sacaleches eléctrico para luego guardarla en una mininevera portátil me habían dejado mal sabor de boca y un cierto complejo de vaca lechera ordeñándome a escondidas. En esas circunstancias la lactancia se había convertido en un agobio más y el destete me había parecido todo un alivio, con la satisfacción añadida que me daba pensar en la “misión cumplida” y la alegría de recuperar “mi cuerpo para mí”.
Al comenzar la lactancia con mi tercera hija sólo tenía clara una cosa: no pensaba utilizar el sacaleches eléctrico ni una vez más. Toda esa latosa lactoingeniería, ese suplicio de tener que extraerme la leche, congelarla, descongelarla al baño maría, ver como cada vez me sacaba menos cantidad, no iba conmigo. Tras los cuatro meses y medio de baja y vacaciones volví a trabajar y mi niña empezó a tomar leche artificial en mi ausencia. Aprendí a extraerme la leche manualmente en las guardias para aliviar la congestión. Había decidido que sólo iba a seguir amamantando mientras fuera una experiencia placentera para las dos.
Creo que esa fue la clave. Para mi sorpresa conforme pasaron los meses y los años la lactancia se fue convirtiendo en algo cada vez más gozoso. Resultó que amamantar a una niña de uno, dos, tres, o más años me era mucho más fácil y grato que la lactancia exclusiva de un bebé de dos, tres o cuatro meses. En medio de la locura cotidiana de tener tres niños con 4 años de diferencia en total, de trabajar, de hacer montañas de guardias y muchas tareas más, los ratos y abrazos prolongados que nos procuraba la lactancia a mi hija y a mi resultaron ser un remanso absolutamente placentero. Algo debe de haber en nuestros cerebros, algún efecto mágico todavía no descubierto tiene la prolactina que nos permite funcionar divinamente cuando pasamos años sin dormir una noche del tirón. Lee el resto de esta entrada »


Noruega: “el mejor lugar para ser madre”

24 agosto, 2010

46 semanas de baja con el sueldo íntegro para la madre; 10 semanas para el padre. Las matronas asisten a solas el 70% de los alumbramientos. En este artículo del País se describe la situación de la maternidad y paternidad en Noruega:

El mejor lugar para ser madre


¿Sabes lo que es la autorregulación?

24 abril, 2010

Por Hendrik Vaneeckaute (laserrada.org)

Definir la autorregulación es casi como definir la felicidad… debería ser sencillo hacerlo, porque se supone que es lo que perseguimos en esta vida, pero cuando coges el bolígrafo y el papel y te propones definirla, no parece tan sencillo. Una posible definición de la autorregulación podría ser la capacidad de todos los seres vivos de regular espontáneamente las propias funciones vitales, de contactar con las necesidades básicas y de buscar su satisfacción.

Cuando hablamos de autorregulación en relación con los niños pequeños, no estamos hablando de dejar que se busquen la vida (o sea, desatenderlos) o de dejar que hagan absolutamente todo lo que les dé la gana. En realidad, es todo lo cotnrario: es conocer sus necesidades, es estar atentos a ellas y ofrecerles el entorno físico y emocional que permita la satisfacción placentera de estas necesidades básicas.

Desde muy pequeños, necesitamos sentirnos seguros, protegidos y la contención de los brazos de papá o mamá. De esta forma, podemos sentirnos seguros y amados, y a partir de ahí, salir a explorar el mundo. Lee el resto de esta entrada »


Papá y Yo

28 septiembre, 2009

nenaypapaArtículo de Red Canguro.

Cuando hablamos de las relaciones afectivas más importantes en la primera infancia, en términos generales y casi sin querer, nos referimos al vínculo que se establece con la madre porque es ésta en el 90% de los casos quien hace de figura de referencia y está presente en cada momento de la vida del bebé. Hacemos entonces una diada inseparable en la que madre y niño son uno solo, una relación en la que muchas veces se hace difícil penetrar. Pero la verdad es que, ya desde hace algunos años, el padre viene luchando por un lugar esencial en la vida del pequeño complementando o sustituyendo (en algunos casos) esta relación y proporcionando, al igual que la madre, la seguridad y cariño que le permitirán al bebé un adecuado desarrollo psíquico, físico y afectivo. Lee el resto de esta entrada »